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Salas de espera 28 octubre, 2007

Posted by Suigeneris in Usar y tirar.
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Cuántas vidas perdidas en las salas de espera. En las salas de espera se acumulan muertos. Muertos o cobardes o tal vez sólo cuerpos. Cuerpos que no se saben enfermos, tristes, empobrecidos. Y resulta que sólo había que abrir la puerta y traspasarla. Un mero gesto.

Me pregunto por qué en las salas de espera siempre hay cuadros con láminas de pinturas abstractas, con evasivas, huidizas, incomprensibles realidades…

sala de espera

Alguien dice: ¡¡que pase el siguiente!!

Y nunca dice tu nombre. Nunca eres el siguiente.

¿A qué esperas?

Si traspasas esa puerta que da a la calle, sin esperar que una voz de máquina diga tu nombre para recibir remedios de doctores, o aumentos de sueldo, o que te saquen a bailar…

… Tal vez, por fin, te cures, seas el más rico, te marques el mejor baile de tu vida…

¿Nunca te has sentido eternamente sentado en una sala de espera?

Intensidades 21 octubre, 2007

Posted by Suigeneris in Usar y tirar.
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A veces encuentro intensidades inciertas. Lo digo porque una nunca sabe con seguridad si lo que dicen los demás es comparable a la realidad de una o se puede medir con los ojos. Cada cual tiene su medida de las cosas, por eso nunca nos ponemos de acuerdo en casi nada, y menos en las cosas de sentir.

Por otro lado, hablando de intensidad, hace tiempo que decidí no buscar a la mujer de mi vida, el trabajo de mi vida, la casa de mi vida, la fiesta del siglo, el polvo del milenio… Todas esas cosas intensísimas y trascendentales que, no sé por qué, hay un tiempo en que nos empeñamos en buscar, porque creemos que la felicidad está ahí, en eso tan intensísimo.

luz amanecer ventana

Qué equivocación. Un día te despiertas, un domingo, por ejemplo, con todo el día por delante, sin agobios, tirada en la cama y sientes ese rayito de sol mañanero que entra por la persiana, y te da en la cara, con toda placidez. Es entonces cuando te das cuenta de que la felicidad está en un pequeño gesto sereno, en la hora que transcurre sin prisa , en el segundo que no araña y nos complace sin más en un roce leve.

En realidad lo verdaderamente intenso está en aquello que no sabemos apreciar. En un instante de luz que esquivó la oscuridad sin nosotros, en un gesto que se fue intacto, en una palabra extraviada que nadie percibió. Y vuelven y vuelven, como las mañanas de domingo, y no los vemos.

Y luego ya estamos dispuestos a vivir nuestras pequeñas dulces mentiras que nos salven del vacío y nos hagan medianamente intensa la existencia. Lastres que se llevan del inconsciente colectivo…

Hay días neutros, malos… 14 octubre, 2007

Posted by Suigeneris in Usar y tirar.
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… y peores.

Yo procuro no encontrarme con los peores. O sea, que me quedo en los malos, más que nada porque así dejo un margen para cierta posibilidad de encontrarme bien, pues todo lo contemplamos generalmente desde la comparación… la comparación con uno mismo.

Lo digo porque ultimamente me encuentro con gente muy quejica, y yo los miro y veo sus ojos como diciéndome que se les está acabando el mundo. Y me dan entre pena y vergüenza, porque hay personas con verdaderos problemas gordos. Pero claro, son los problemas de otros.

Mal d�a

Yo soy una persona que me dejo arrastrar por la tristura -palabra que aprendí hace poco- con facilidad, y aún así, procuro no ir por ahí salpicando a los cuatro vientos a todo el personal. Sí, porque me da vergüenza acongojarme inutilmente. Así que guardo esos días en la categoría de malos, simplemente malos. Y yo también me guardo, no hay quien me soporte en esos días.

Ahora, cuando llega un día bueno -es lo malo que tienen estos días- siempre me encuentro en la tesitura de contrariar mi tendencia depresiva y me lleno de dudas. Así que comparando estos días con el resto de días siempre se acaban quedando en el limbo de la neutralidad.

Los días magníficos los reservo para no pensar en nada.

Viñeta de Stephen Arnett

Escribo porque olvido… 7 octubre, 2007

Posted by Suigeneris in Usar y tirar.
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… y alguien lee porque no evoca suficiente.

Es un verso de Cristina Peri Rossi que hoy leí en alguna parte. Y yo añado que memoria de lo leído queda poco, luego, después del tiempo. Tanto y tanto leído, tanto y tanto vivido, y luego no somos más que el poso secreto y minúsculo que quedó de lo vivido, lo vivido por otros -y así tal vez leído- y lo imaginado.

olvido

La memoria. Esa impostora. Lo que somos, lo que fuimos, lo que creímos ser. ¿Qué diferencia hay?

Vivimos impregnados de una humedad que se queda en los resquicios, que se filtra subrepticiamente hasta la médula de los huesos. Y a veces importa más lo que olvidamos y lo que nunca llegamos a vivir. Ya lo escribí en otro lugar:

Una sueña cosas, situaciones, deseos por cumplir.

Repentina y sorprendentemente, esas imágenes te hacen sentir.

Y los sentimientos son muy reales, muy concretos, sólidos. Qué eficacia.

Esos sentimientos se resumen en, simplemente, algo así como felicidad.

Y acabo diciéndome…

Vivimos impregnados de algo que nos hace felices, nos llena, sin estar siquiera, de algo que no es real, no existe, no lo puedes tomar, o guardar o tocar… algo que podría no ser nunca.

Llámalo sueño, futuro, expectativa… llámalo historia por venir, premonición, previsión…

Al final, después del tiempo, la memoria real tiene la misma textura en tu cerebro que cualquier buen sueño.

Y pensarás, después de todo, fui feliz…

Es inevitable. Me pasé la vida estudiando hasta los 27 años. Olvidé casi todo lo que aprendí en las aulas, menos el primer aliento: leer y escribir. A partir de ahí, ya pude soñar todo lo que quise.

Y así fui haciéndome la vida. La mía con gestos de mentiras soñadas, con ilusiones de otros que cruzaron sus miradas o sus letras con mis ojos, con vivencias que tal vez no fueron tal como las veo ahora.

Qué más da, si fui feliz.

Me pasaré el resto de la vida olvidando lo innecesario, encubriendo lo equívoco, guardando las medias verdades. Siempre inevitable.

Y escribiendo cosas que tal vez le sirvan a algún desmemoriado, empezando por mí misma.

No imagino lo que debe ser olvidar el propio nombre. Ahí, ya se acabó. Unas letras sin memoria y adiós.

Extra 1 octubre, 2007

Posted by Suigeneris in Extras.
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Excepcionalmente entro un lunes a escribir aquí. Sólo para añadir un Manifiesto que pueden ver en la pestaña superior de la cabecera.

Para los incrédulos, para los cotillas, para los curiosos, para los despistados, para los que pasaban por aquí, para los que no entendieron nada, para tod@s.

O mejor, no pasen, va a dar igual. Luego cada cual tiene su teoría. Viva la pluralidad.