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Caminando 18 noviembre, 2007

Posted by Suigeneris in Usar y tirar.
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A veces compro verduras a las paisanas que ponen sus cestos en la puerta de casa. Es lo bueno de vivir en un pueblo, aunque esté tan cerca de la capital. El otro día salí a caminar y pasé por la puerta de una de ellas. Vi esas ricas mandarinas, y necesitaba ajos y limones. Le pregunté que si me daba tiempo a ir a hacer una pequeña compra que tenia que hacer en una tienda y luego al volver pasaba a comprarle. Me dijo: claro mujer, tú ve a comprar, que te da tiempo, yo te espero aquí…

caminar

Y luego volví. Hablamos de nada, y ella rió. Era una mujer mayor. Le compré mandarinas y limones, y me regaló los ajos.

Volví a casa con toda mi compra, andando, sonriente, tan feliz. Como si llevara tesoros. Siempre que salgo caminando de casa por las calles del pueblo vuelvo tan contenta. De camino me encontré un billete de 5 euros en el suelo, así que la compra casi me salió gratis.

Qué fácil es cargar con tesoros de frutas y palabras, y sonrisas y sorpresas, cuando se va a ras de suelo caminando.

Y recordé el episodio de El Principito, ese en el que cuenta lo que haría si tuviera minutos de ocio y sed…

 

Música: Ludovico Einaudi
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Comentarios»

1. Caminando « Mirando las musarañas… - 18 noviembre, 2007

[…] Una nueva entrega de Usar y Tirar, que puedes leer completa aquí. […]

2. Sole - 18 noviembre, 2007

La cabeza a ras de suelo caminando y el corazón en el cielo azul de un día sin nubes; así la cabeza no deseará más de lo necesario para uno mismo y el corazón deseará todo lo necesario para los demás. Porque en la cabeza caben muchas cosas inútiles pero en el corazón cabe mucha generosidad totalmente necesaria.

Gracias por tus escritos totalmente necesarios para mi corazón

3. suigeneris - 18 noviembre, 2007

Gracias Sole, sólo por eso, ya mereció la pena…

4. Yo - 19 noviembre, 2007

Leer El Principito a los 36 años no seria lo mismo sin llevar puesta el alma de ese niño que nunca debí encerrar.

Ellos si que cargan en sus uñas sucias verdaderos tesoros de amor, curiosidad, ingenua inteligencia y sobre todo, la alegría, que no conoce el dolor que muchas veces llevan.

Luego, adultos, nos olvidamos de tener las uñas sucias, llenas de maravillas.

Simple y sencillo como disfrutar la compra del día.

Maravilloso como 1.58 minutos de “El principito”

5. Sivila - 6 enero, 2008

Siempre he pensado, y pienso que el encuentro con la gente es lo que nos enriquece en la vida, las experiencias de otros son las que nos nutren para serguir creciendo, para avanzar, para crecer como personas… igual que nuestras experiencias sirven a otros para sus vidas, por eso creo que el testimonio que cada uno puede dar de su vida siempre es importante.

La compra, el metro, el autobus, son lugares cotidianos donde encontrarse con la gente puede llenar de luz una vida.


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