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El alzheimer de cada día 10 febrero, 2008

Posted by Suigeneris in Usar y tirar.
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Ultimamente se habla por aquí del problema de la inmigración y de ciertas medidas a tomar. Y lo venden como el chocolate del loro.

No me sorprenden las tonterías que dicen los políticos -éste o cualquiera- cuando están en campaña. Ya las dicen sin estar en periodo electoral, cuanto más las dicen en pleno afán de pan y circo -y réditos para ellos-. En realidad me sorprenden los comentarios de la gente que no duda de lo que sale por sus admiradas bocas. No dudan de estos que supuestamente tienen cierto poder o autoridad.

El tema de la inmigración a mí me duele. Me duele porque no entiendo el espíritu nacionalista -no se me dio ese sentimiento patrio que une tanto a gentes tan distintas-. Y me duele porque conozco a muchas personas de otros lugares donde tienen la mala suerte de tener políticos peores que los nuestros y mucha miseria.

Lo que más me inquieta es que la gente, la gente corriente, está deseando oir de bocas supuestamente autorizadas, que estas personas tienen la culpa de esos, nuestros problemas, tan mal gestionados por los dueños de esas mismas bocas, bocazas. Ese cuento es tan viejo…

Me inquieta que la gente no vea lo obvio y no dude… Y sobre todo, que se pierda la memoria… Sociedad con alzheimer y que oye lo que quiere oir porque alguien tiene la desfachatez de decirlo. Estamos en campaña…

Y comienzo a recordar.

Hace cientos o decenas de años, da igual. Nosotros llegamos a otros países. Tranquilamente. No se nos movía un pelo de la cabeza. Sencillamente nos apoderamos de lo que no es nuestro desde el supuesto derecho que nos da el hecho de creernos mejores, más ricos, más guapos, más listos y, sobre todo, más felices que ellos en nuestra forma de vivir.

cocacola en bolivia

Para eso los americanos sí que se lo montan bien. A cualquier sitio donde llega la Coca-Cola o Hollywood, los nativos se ven seducidos por tan extraordinarias costumbres de vida occidental. Es como todo: cuestión de marketing.

Todo se puede comprar o inventar, hasta la memoria y los deseos. Y, por supuesto, los votos.

Foto: Coca Cola en Bolivia, de Eli & Mat

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Comentarios»

1. El alzheimer de cada día « Mirando las musarañas… - 10 febrero, 2008

[…] Nueva columna de Usar y Tirar, que puedes leer entera aquí. […]

2. Pal - 10 febrero, 2008

Peor aún, hace poco, ni un siglo, llegaron otros de allá mismo arrancando de su propia gente con hambre y con miedo, será que por ser los perdedores nadie lo sintió por allá como propio? O será que los que hoy hablan son los que se consideraron ganadores y decidieron olvidar a los perdedores? Y así están los Galdámes y los Bru por mi paisito, y otros como los Puig y más y más… seguramente alguien habrá dicho alguna burrada en esos años… es mejor no escucharlos… ya pasará, ya pasará…

3. suigeneris - 10 febrero, 2008

Es lo que tiene, los pobres y los perdedores no son de nadie…

Cuando oigo decir a alguien la tontería esa de “a estos inmigrantes les dan de todo, y nos lo quitan a nosotros que es nuestro”, yo les pregunto “entonces, ¿te cambiarías por cualquiera de ellos, si son tan afortunados, no?”… y se quedan callados.

Otros van siempre de ganadores colonizando, como los holandeses de Antillas holandesas, que seguro que viven como holandeses y no como antillanos. Es que me acordé de una discusión que tuve con un holandes… que se están volviendo tan racistas….

Y aquí hablan perogrulleces y la gente vitorea y dice: Claro, claro!!
Y mientras los politicastros a los que les importamos una mierda nosotros y los inmigrantes se frotan las manos.

Pan y circo.

4. Brontë - 13 febrero, 2008

Toda la razón. Además, hay que diferenciar entre extranjero e inmigrante… Porque a ver si le dicen a un alemán afincado en España que deje de ponerse ciego a cerveza negra y compre unas cuantas botellitas de vino. En fin…

5. suigeneris - 13 febrero, 2008

Y a un alemán no le obligarán a aprender español, of course.
Hay una cosa, que se llama necesidad, que te hace aprender cualquier idioma en cualquier lugar, y los extranjeros no tienen esa cosa.

Yo lo que haría es hacer firmar a todos los empresarios un contrato por el que se comprometen a cumplir la ley y no aprovecharse de los inmigrantes.

Porque se trata de eso, de cumplir la ley, ni más ni menos. No se puede obligar a nadie a tener unas costumbres, que, por otro lado, no se sabe muy bien qué son. Como decía un chiste por ahí, ¿será la costumbre de la siesta, tan española?

Cumplir la ley es lo único a lo que se puede obligar a hacer a quien pisa este país o cualquier otro. Vamos, de perogrullo.


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